- ¿Sabes, Mina? Me acaba de pasar otra vez.
Mina se encogió de hombros, como siempre.
- Pues, que he vuelto a pasarme de buena persona, y como siempre, me ha salido por la culata. ¿Te lo cuento? ¿O no te interesa?
Su amiga no dijo nada, se limitó a dejar que el aire la acariciara.
- ¡Quien calla, otorga! -rió- Pues mira, hoy ha sido en el videojuego este que me ves jugar tanto. Sí, exacto. Pues iba a jugar con mis amigos ingleses, sí, el grupo de Liam. Éramos 5, los que se necesitan para jugar. Estábamos a punto de empezar cuando uno de ellos dijo, en inglés "¡anda, si ha venido (nombre que no reconocí)! ¡Oh Dios mío, se acaba de conectar! Voy a invitarl@... Ah espera... Somos cinco... Joder..."
Así que yo, y mi buen instinto de buena persona, actuamos juntos. Le dije que lo invitara, que yo me salía del grupo y les dejaba jugar a ellos, que no quería molestar. Él me dio las gracias. Liam no quiso permitirlo, pero le dije que no pasaba nada, como siempre. Bien.
El viento azotaba con fuerza, como si quisiera darle vida a la historia. Mina simplemente dejó exhalar un suspiro. La muchacha se cruzó las piernas y prosiguió su relato.
- Pues luego vino Liam, cuando estaban en cola, para decirme "Oye, ¿por qué lo has hecho? Sigo pensando que eres demasiado buena... ¿Sabes a quién le has dejado tu puesto?" Le dije que no, claro. "A John..." Se me paró el corazón un momento y comencé a sentir un vacío tremendo, junto al típico nudo de garganta, de estos que se te suben hasta aquí. Ese chico me estuvo insultando por el videojuego y por alguna que otra red social, por medio de mensajes privados, con lenguaje bastante obsceno sobre todo. Bueno, la verdad es que es simplemente un imbécil de estos de hoy en día, que se dedican a tratar mal a la gente que conocen y a la que no conocen, también. Amigos de tres o cuatro personas a las que defienden con uñas y dientes, riéndose de las demás.
El viento cambió bruscamente de sentido, alborotando a Mina.
- No, por supuesto que ignoré los mensajes. Y lo bloqueé de todas partes. Es simplemente, Mina... Que ya que he hecho un gesto bastante bonito, al menos podría serme devuelto. Pero nunca lo es, y no sé por qué. Oye, nunca dices nada... ¿eh?
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