viernes, 3 de enero de 2014

#8

La chica avanzaba rápidamente por el pasillo. Había roto por fin las correas que la sujetaban a la camilla, aún quedaba un rayo de esperanza, aún podía salir de allí. Ella no había hecho nada malo para estar allí encerrada. 
Corría despavorida, ahora delante de los enfermeros, gritando, chillándoles que era inocente, que iba a salir de allí, que no tenía la culpa. Pero no conocía la salida. No entendía por qué, pues la habían sacado varias veces hace dos días al parque que quedaba a tres pasos del edificio. Al final, atrapada entre los brazos del cansancio,
cayó de rodillas, y los médicos la acogieron de nuevo...


Despertó. Sólo era un sueño. Se tranquilizó y se puso de pie.


La chica avanzaba rápidamente por el pasillo...

(Escrito a mediados del año 2008)

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