lunes, 18 de enero de 2016

#54

Escúchame. Nunca pensé que esto fuera a pasar, créeme. Tú por tu lado y yo por el mío, encontrándonos de vez en cuando... ¡Te quiero tanto, amigo!

Pero en tu camino se cruzó tu perdición: el hada de la respiración etérea, el abrazo que para ti para el tiempo, el más grande y dulce fruto de la incertidumbre.

¡Despierta, compañero!, pues es una sirena que te hechiza con su canto y que poco a poco te arrastra hacia la orilla de un mar violeta. Dime, ¿está hoy el agua fresca? Porque veo ya sumergidos tus pies.

¡Desvía tu mirada, camarada, de esa ilusionista del deseo! Solo te hace mal, pero tú no quieres verlo.

Mírame a mí, triste pero libre, con mi corazón guardado en una caja, hundida en la misma costa desde la que ella te canta...

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Sonata de fin de año: 2015

Se acerca el final de otro año, y nosotros lo vemos y abrimos la puerta de la ilusión dejándolo pasar detrás de la esperanza.
Me han ocurrido tantas cosas que seguramente no seré capaz de enumerar, así que me dedicaré a nombrar lo principal y más importante: las personas.

Comienzo, cómo no, por la Universidad:
A mis chicos Murty, Pablo y Víctor, que me han aguantado durante todo este año y parte del pasado día a día en clase y en algunas ocasiones, fuera de ella; por responder todas mis infinitas preguntas sobre videojuegos y por recomendarme algunos de los que a día de hoy estoy enamorada.
A las niñas: Rú, Lydia y Clara (mi Almendra); porque algún tipo de amistad preciosa está creciendo entre nosotras, y que para mí, ya sabéis, que es muy especial.
A mi chica favorita con la que estoy casada una vez y divorciada diez, Alfonsa. A ti ya te agradecí todo en su momento, así que es un poco inútil volver a repetirlo. Eres demasiado buena y lo sabes, espero que tengas siempre absolutamente todo lo que quieras porque te lo mereces, eso y más.
A mi hermanito mayor Mig, quien me ayuda con cada problema que tengo y soporta mis lloriqueos en el LoL (y fuera de él). Te prometo que este año juego contigo al Heroes.

También nombrar a las personas del grupo de Mig con las que he compartido algunos momentos divertidos como Zwitter (me debes cerveza), Marcos, Joaquín (ooooh...), Pozo, Sergio...

A Diego, por estar tan mal de la cabeza, ayudarme si lo necesitaba, acompañarme algún que otro día en la ALU...
... Y por el huevo de Star Wars.

A mis bilingües de 2ºA por estar conmigo durante este año y medio, especialmente a Ángel: parece que detrás de esos ojos azules se esconde un alma bonita; y a Luismi: ¿¡por qué no te veo tanto este año!? ):< 
Chicos, juntos somos imparables.

A Mario y a Irene, los dos juntitos. Mario por hacerme tanto reír e Irene por, bueno. Ser Irene. Por las agradables noches en el LoL, las cenas y las conversaciones infinitas.

A la Excelentísima e Ilustrísima Residencia Universitaria José Maestro, concretamente al Im(pro)perio. María, Anabel, Irene, Carlos, Diego, Javis, Fernando, Alberto, Andrés, Nacho, Lorenzo, Rubén... Gracias por acercaros a mí, y cómo no, por esa preciosa fiesta de cumpleaños.

También al grupo literario Pluma y tinta que ha nacido en Ciudad Real hace poco más de un mes, y al que todo al que le guste escribir o leer está invitado.


I'd love to name Akhil and Quang aswell. Both, always so sweetheart and kind. Cheers with University, guys! Thanks for make me laugh that hard!

Y por último, a toda la gente que he conocido este año pero con la que desgraciadamente nunca vuelvo a coincidir. Estoy deseando volver a veros.


Fuera de las personas nuevas que han nacido, me encantaría dar las gracias a las que ya existían:

A Alberto, a Sherman, un pequeño gran tanque. Eres lo mejor que tengo en Puertollano, en serio. Me quito el sombrero por estos 6, casi 7 años de amistad. Eres increíble.

Por supuesto, a la pequeña gran familia Vivamos las Letras. Siento muchísimo no haber podido acompañaros estos meses tanto como me hubiera gustado.

Aux petits français: Thomas, Godofredo (mon frère), Dylan, Bobby et ouais, pourquoi pas, Léo. Pour tous les ARAM.

A mi familia, por aceptar ciertas decisiones tomadas por mí en estos últimos meses y por estar absolutamente siempre aquí.


En definitiva, gracias a cada persona que para bien ha venido este año a tocar mi vida. Habéis sido todos maravillosos, y espero de corazón que este que viene, siga así o incluso mejor. 

Un abrazo para vosotros desde la otra pantalla, pero de esos que llevan sonrisa.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

#53

No sé si te has dado cuenta de que desde hace ya algún tiempo tus suspiros pasan por mi cabeza antes de rozar el aire y mis mejillas deciden saltarse todo protocolo para sonrojarse cuando oigo el tintineo de tus manos cerca de mí.

¡Me encanta tanto hacerte reír! Me hace sentir bien, relajada y satisfecha. ¡Es mi misión! Que no estés nunca mal, pero ¿qué decir de ti, sin embargo? Eres tan impasible y quieto como la almohada que espera recibir el calor de las cansadas ideas de una persona. Raras veces obtengo un elogio tuyo, solo miradas de socorro de aquel corazón al que no dejas salir.

"¿Qué le hago, qué le hago?", me pregunto cada día, y ¡por fin tengo la respuesta!
No, no sé si lo sabes pero nadie tiene tu olor, tu extraña forma de abrazar, de caminar, tu tacto... Tu sonrisa.

Pero ¿sabes qué?
La sonrisa de alguien tampoco la tienes tú.

Hasta aquí el fin de los días pensados,
los que nunca existieron.

martes, 22 de diciembre de 2015

Una piedra en el cielo

Me siento sola. A veces me siento sola, pero no entiendo por qué.
Estoy rodeada de gente, pero cierro los ojos y no siento a nadie.
Es posible que necesite un poquito de cariño, pero ¿a qué precio? ¿A quién molestar para satisfacerme a mí misma? No hay nadie, cierro los ojos y no quedan estrellas en la bóveda de mis párpados... Se han apagado.
Pero espera... ¿Estuvieron encendidas alguna vez?

Me siento sola a pesar de no estarlo. Es como una piedra enorme que cargo cada día en la espalda. La gente buena que me rodea me anima a llevarla, así que yo sonrío y esbozo esa preciosa carita de "todo va bien" con un lápiz para poder borrarla después y dejar de fingir.
La piedra pesa por la ausencia de estrellas.

Cada día se va haciendo más y más grande. Es cierto que hay veces, cierta(s) persona(s) consigue(n) que me olvide de ella por algún tiempo... Pero es como estar ebria, cuando vuelvo en mí la realidad me golpea con su gran mazo de la vida y la piedra vuelve a mis hombros.
¿Es eso? ¿Es por estar viva? ¿Lo estoy? Al no ver a nadie cerrados los ojos, me pienso muerta.

Qué tontería, ¿verdad? Sentirse sola rodeada de personas todos los días. Coger el teléfono y hablar con ellas, mirar por la ventana y verlas.

Qué tontería, ¿verdad?

Pero dime, ¿dónde están mis estrellas?

jueves, 10 de diciembre de 2015

Feliz Cumpleaños ft @LeJuan_

No es nada extraño
Aunque a veces los caminos se desvían
Ver pasar nuestros días
Como pasan nuestros años
La vida a veces nos da pereza.
Pero ante todo quiero que sonrías
Al igual que eras una estrella que Lucía
Hoy brillas con más fuerza.
Sendero que conduce al extraño
Idea con demasiada utopía.
Argumentos que no suenan al contrario.
Pudieron pero no quisieron pararnos
Así que mejor que disfrutes de tu día.
¡Lucía, feliz cumpleaños!

Juan Boland
Twitter: @LeJuan_

martes, 1 de diciembre de 2015

#52

Soy el soplo de aire que empuja cansadas espaldas,
aquel pensamiento fugaz que en la guerra alienta almas,
la madre que cuando lloras te abraza,
las sábanas que sujetan tus penas cada noche.

Soy la brisa de las mañanas,
la sonrisa etérea de la vida y
la musa de la misma muerte,
la llama de la verde esperanza.

También soy aquel adiós bien dicho,
la historia que se escribió con suspiros,
un par de ojos más en el nocturno camino,
la mentira más dulce.

Y me encantaría ser
todo eso y más, pero
dile, voz del viento, a la gente,
que se deje querer y ayudar.



La imagen NO es mía. La he sacado de:



domingo, 29 de noviembre de 2015

Rapidez, soledad y lentitud

Fue todo muy rápido. ¡Lo éramos tanto, en todo! Con qué facilidad me enamoré de ti, de tus brazos y tus manos, de tu desorientado corazón.
Fuiste tan rápido al recogerme del regazo de la soledad, ¡y fue tan rápida mi reacción! Apoyé mi mejilla sobre tu pecho y bebí de sus latidos. Día a día, cálidamente, tus manos recogían las mías, tus labios rodeaban mis mejillas y tus abrazos besaban mi corazón.
Con qué rapidez se aprendió la luna tu nombre, qué rápido decidimos amarnos el uno al otro ante su tímida mirada.

Fue tan increíble, que fíjate, llegué a pensar que solo tú podrías seguir enseñándome a aliviar el sufrimiento que supone vivir.

Pasó el tiempo con tal velocidad que parecía un haz de luz entrando en una habitación. ¡Fuiste tan rápido en prometerme el mundo entero!, con qué rapidez te echaba de menos... ¡Con qué rapidez venías a buscarme! Mis manos eran las más veloces en palparte en la oscuridad, soledad y frío de las sábanas.

Qué rápido me devolviste a la vida, me recordaste a qué olía el amor, ¡las mil risas que devolviste a mi rostro!

Sin embargo, qué rápido dijiste adiós aquella mañana, qué rápido se paró mi pecho. Con qué velocidad se esfumó mi recién reconstruida confianza... Como si en vez de cemento hubiese intentado pegar los ladrillos con los suspiros que dejaste pasar.
Qué rápido se derrumbó todo mi mundo, en ¿qué fueron, tres segundos?

Y qué rápido te has curado.

Con qué velocidad has encontrado otro camino, otra persona, otro corazón al que murmurar versos por la noche.

Y qué lento se ha pasado todo este tiempo sin ti, amigo mío, con qué lentitud desperté y abrí los ojos y qué rápidamente se me empañaron de lágrimas de impotencia.
¡Qué rápido entonces me di cuenta de tu gran mentira!
¡Qué lento latía mi corazón, arropado por ti!
¡Qué rápido cambiaste, y fui tan lenta que ni lo advertí!

Y con vagueza la rabia y la frustración llamaron a mi puerta. Me levanté despacio del sillón pero no abrí. Qué más daría, si se fue cubriendo de hielo tu corazón tan lentamente que no terminaba de sentir tu frío.
Culpa mía fue.
Qué despacio viaja el tiempo cuando estás rota, el caracol que nunca avanza, la esperanza de vida de un cadáver.
La lentitud de los latidos de un pecho roto en pedazos tantas veces que ni se podrían contar.
¡Y fue mía la culpa, solo mía! ¡Lo sé!

Y ahora saco el cascarón que cubría mi corazón, lo guardo en una caja y vuelvo lentamente a mi pequeño mundo interior.
Y ahora, bajo las sosegadas miradas de los necios, me pregunto:

"Se rompen tan fácilmente... ¿Qué hay que hacer para arreglarlos?"