lunes, 18 de enero de 2016

#54

Escúchame. Nunca pensé que esto fuera a pasar, créeme. Tú por tu lado y yo por el mío, encontrándonos de vez en cuando... ¡Te quiero tanto, amigo!

Pero en tu camino se cruzó tu perdición: el hada de la respiración etérea, el abrazo que para ti para el tiempo, el más grande y dulce fruto de la incertidumbre.

¡Despierta, compañero!, pues es una sirena que te hechiza con su canto y que poco a poco te arrastra hacia la orilla de un mar violeta. Dime, ¿está hoy el agua fresca? Porque veo ya sumergidos tus pies.

¡Desvía tu mirada, camarada, de esa ilusionista del deseo! Solo te hace mal, pero tú no quieres verlo.

Mírame a mí, triste pero libre, con mi corazón guardado en una caja, hundida en la misma costa desde la que ella te canta...

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