martes, 22 de diciembre de 2015

Una piedra en el cielo

Me siento sola. A veces me siento sola, pero no entiendo por qué.
Estoy rodeada de gente, pero cierro los ojos y no siento a nadie.
Es posible que necesite un poquito de cariño, pero ¿a qué precio? ¿A quién molestar para satisfacerme a mí misma? No hay nadie, cierro los ojos y no quedan estrellas en la bóveda de mis párpados... Se han apagado.
Pero espera... ¿Estuvieron encendidas alguna vez?

Me siento sola a pesar de no estarlo. Es como una piedra enorme que cargo cada día en la espalda. La gente buena que me rodea me anima a llevarla, así que yo sonrío y esbozo esa preciosa carita de "todo va bien" con un lápiz para poder borrarla después y dejar de fingir.
La piedra pesa por la ausencia de estrellas.

Cada día se va haciendo más y más grande. Es cierto que hay veces, cierta(s) persona(s) consigue(n) que me olvide de ella por algún tiempo... Pero es como estar ebria, cuando vuelvo en mí la realidad me golpea con su gran mazo de la vida y la piedra vuelve a mis hombros.
¿Es eso? ¿Es por estar viva? ¿Lo estoy? Al no ver a nadie cerrados los ojos, me pienso muerta.

Qué tontería, ¿verdad? Sentirse sola rodeada de personas todos los días. Coger el teléfono y hablar con ellas, mirar por la ventana y verlas.

Qué tontería, ¿verdad?

Pero dime, ¿dónde están mis estrellas?

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