En tu punto más alto,
tan redondo, tan perfecto,
brillante como el alma viva,
ahí te encuentras, encima
de todas las cabezas
que observas
con furia divina.
Quién osara pensarte,
si tienes tu propio mar
en el que perdernos
en las noches más claras,
si tienes tu propio mapa
en el que encontrarnos
en las noches más oscuras.
Si eres tú el que dicta
nuestro ciclo de vida,
quien nos despierta
para vivir contigo
todos los días.
lunes, 28 de agosto de 2017
jueves, 24 de agosto de 2017
#62
Puede que se me hayan quedado tus tatuajes entre los labios.
Y antes pensaba, "si se pierden, bajaría al río de sangre a por ellos". Pero antes estabas aquí. Ahora no. Ahora la tinta me resbala por la garganta, y no puedo respirar. Y tampoco puedo dormir, porque vuelves.
Supongo que al fin y al cabo, como siempre, era yo la que tenía que morir. La que debía perderse, y tú el de nunca volver.
Y en tu nuevo viaje dejaste atrás las conversaciones nocturnas, la cerveza, los besos y el balcón.
Y enredada entre todo eso, a mí.
Bueno. Al final tuve que escupir la tinta encima de nuestro libro, por lo que no puedes pedirme que pase de página: todas están manchadas de ti.
No pasa nada. Cuando esté preparada, cerraré el libro y empezaré uno nuevo.
Sin tatuajes, cerveza ni balcones.
Sin ti.
Y antes pensaba, "si se pierden, bajaría al río de sangre a por ellos". Pero antes estabas aquí. Ahora no. Ahora la tinta me resbala por la garganta, y no puedo respirar. Y tampoco puedo dormir, porque vuelves.
Supongo que al fin y al cabo, como siempre, era yo la que tenía que morir. La que debía perderse, y tú el de nunca volver.
Y en tu nuevo viaje dejaste atrás las conversaciones nocturnas, la cerveza, los besos y el balcón.
Y enredada entre todo eso, a mí.
Bueno. Al final tuve que escupir la tinta encima de nuestro libro, por lo que no puedes pedirme que pase de página: todas están manchadas de ti.
No pasa nada. Cuando esté preparada, cerraré el libro y empezaré uno nuevo.
Sin tatuajes, cerveza ni balcones.
Sin ti.
miércoles, 23 de agosto de 2017
#61
¿Qué quieres, respirar?
No te preocupes, te acostumbrarás en seguida a la continua falta de aliento. Al pinchazo en el pecho, al agua en los pulmones.
¿Qué quieres, levantarte?
Yo ya no tengo manos ni pies, las polillas doradas me los arrancaron. Sin embargo, desde aquí abajo, como pueda, te empujaré.
¿Qué quieres, crecer?
Encontrarás familiar el hormigueo de la espalda que anuncia un nuevo día, y el tiempo se curará a sí mismo inevitablemente.
¿Qué quieres, volar?
Porque a pesar de que yo nunca he tenido alas, siempre he sabido cómo se hace.
No te preocupes, te acostumbrarás en seguida a la continua falta de aliento. Al pinchazo en el pecho, al agua en los pulmones.
¿Qué quieres, levantarte?
Yo ya no tengo manos ni pies, las polillas doradas me los arrancaron. Sin embargo, desde aquí abajo, como pueda, te empujaré.
¿Qué quieres, crecer?
Encontrarás familiar el hormigueo de la espalda que anuncia un nuevo día, y el tiempo se curará a sí mismo inevitablemente.
¿Qué quieres, volar?
Porque a pesar de que yo nunca he tenido alas, siempre he sabido cómo se hace.
jueves, 1 de septiembre de 2016
#60
¡Corre, vuela, mariposa!
Disfruta del viento que te mece, porque algún día parará.
¿Para qué mirar atrás,
para qué ibas tan solo a imaginar el futuro?
Si ahora corres y vuelas feliz, pequeña mariposa,
sonríe a cada tecla del piano de la vida,
porque tus alas dan de comer a cierta boca
y tu dulzura por fin se ha estrellado en algún corazón.
Aquellos que sonríen pero no escuchan,
aquellas que aman pero no sonríen,
todos rotos.
¡Corre, vuela, mariposa!
El arcoiris acaba de salir,
dibujándote el camino a la gloria.
Disfruta del viento que te mece, porque algún día parará.
¿Para qué mirar atrás,
para qué ibas tan solo a imaginar el futuro?
Si ahora corres y vuelas feliz, pequeña mariposa,
sonríe a cada tecla del piano de la vida,
porque tus alas dan de comer a cierta boca
y tu dulzura por fin se ha estrellado en algún corazón.
Aquellos que sonríen pero no escuchan,
aquellas que aman pero no sonríen,
todos rotos.
¡Corre, vuela, mariposa!
El arcoiris acaba de salir,
dibujándote el camino a la gloria.
miércoles, 24 de agosto de 2016
Otro ángel sin plumas
Esta historia empezó donde muchas otras acaban.
Enterrada en el abismo del olvido yo me encontraba,
hasta que alguien saltó y excavó para tenderme una mirada de la que nacerían, por entonces, mis alas.
Me enseñaste a crecer, caminar recta y no mirar nunca atrás;
pero tan grande fui,
tan confiada
y orgullosa
que ni me di cuenta de que poco a poco me robabas plumas para tu propia espalda.
No, tú nunca volaste ¿verdad? Incluso cuando me quedé desnuda no sentía frío, no sentía dolor, pues tus suaves labios me hacían vivir en la más cálida de las cárceles.
Gracias a mis plumas construiste unas bellas alas color plata y saliste a volar hacia las estrellas.
En ese momento no estuve segura de dónde me quedé, pues miré a mi alrededor varias veces y allí no había nadie.
¿Te perdiste? Salté al vacío abriendo mis majestuosas alas, pero... Al ser carne viva, un apéndice completamente inútil, me volví a precipitar en picado, allá donde termina esta historia, como empiezan tantas otras.
Cuando encuentres un hogar y no te haga falta el pesado aparato que has decidido ponerte a la espalda, ahora que has tirado todas y cada una de las plumas que me arrancaste al vacío con la esperanza de que quizá de ellas naciera un nuevo ser divino, si alguien las ve y se acerca a preguntarte "¿de qué son todas esas plumas?" tú simplemente dirás "de un ángel al que no supe amar y abandoné".
Las plumas caían gráciles sobre mi tumba.
Ya casi no podía respirar, me escocían las alas y el polvo me desgarraba los pulmones.
"Espera, espera, ¿qué es eso? Ese sonido, algo familiar..."
Una rendija de luz se coló por los montones de tierra podrida, y unos ojos avellana emergieron del caliente foco.
"Ven", me dijo, tendiendo una mano hacia mi cuerpo descompuesto.
"Déjame", murmuré. "Me duele todo el cuerpo y no me puedo mover."
Me curó a canciones. Perfectas melodías hacía resonar con sus cuerdas vocales, encerradas en películas, cubos y música.
"Ven", volvió a rogarme.
Lo miré de arriba a abajo, acepté su mano y me puse en pie.
Desenterrada ya, pude verlo entero por fin.
Era otro ángel sin plumas.
Recogí una del suelo y se la tendí. Él negó con la cabeza, me dio la mano y mirándome a los ojos me dijo: "hagamos de este abismo nuestro hogar y volemos juntos hacia otros lugares cuando estemos preparados. Tan solo sonríeme."
#59
Me pones enferma.
Tú y tus tonterías,
tú y tus mentiras
me ponéis enferma.
El verte y recordarte se parece a volver a caer en el vacío que en mí ya no existe.
Y no quiero hacerlo.
Te asemejas demasiado al precipicio del que me salvaste...
... Y no quiero volver a caer por ahí.
Si pudiera dar marcha atrás y disolver cada beso en ácido lo haría,
porque no te merecías ni los mil que te regalé, ni uno,
ni mis plumas,
ni siquiera las ruinas de mi pequeño corazón,
las runas que marcaban mi piel,
los erizos de mis uñas,
ni la vacía cuenca de mis ojos.
Ahora que estás lejos ahí quédate, en tu preciosa bola arcoiris que por dentro es un simple mundo gris.
Oh, perdóname.
No debí decir esto, ¿verdad?
Tú y tus tonterías,
tú y tus mentiras
me ponéis enferma.
El verte y recordarte se parece a volver a caer en el vacío que en mí ya no existe.
Y no quiero hacerlo.
Te asemejas demasiado al precipicio del que me salvaste...
... Y no quiero volver a caer por ahí.
Si pudiera dar marcha atrás y disolver cada beso en ácido lo haría,
porque no te merecías ni los mil que te regalé, ni uno,
ni mis plumas,
ni siquiera las ruinas de mi pequeño corazón,
las runas que marcaban mi piel,
los erizos de mis uñas,
ni la vacía cuenca de mis ojos.
Ahora que estás lejos ahí quédate, en tu preciosa bola arcoiris que por dentro es un simple mundo gris.
Oh, perdóname.
No debí decir esto, ¿verdad?
martes, 5 de julio de 2016
Sueño
- flash -
En el sofá.
- ¿Qué vamos a hacer? -suspiraste.
- Podemos ver una película, ¿te apetece?
- Uh, vale, pero la eliges tú.
- Bueno... ¡Pero no mires!
Coloqué el ordenador en el reposabrazos del sofá y me giré para comenzar a buscar.
- flash -
Te sentía. Me equivoqué mil y una veces en escribir la dirección de la página web: estabas detrás de mí, y yo todavía no me lo creía.
- Me encanta tu casa -murmuraste sonriendo, y mi oído tembló. Ay madre, ¿tan cerca estabas? Escuché mi nombre...
... Y comenzaste a rodearme con tus brazos tan, tan suavemente; como si fuese tela de la mejor seda, un jarrón de porcelana blanca, un mundo agrietado a punto de caer...
Al notar que, efectivamente me empujabas hacia ti, reposé la espalda sobre tu pecho. Con una de tus manos libres me cogiste la barbilla, girándome la cara...
- flash -
Creo que no he sentido más paz en toda mi vida. Notaba cómo mis mejillas se sonrojaban con infinita dulzura y mis labios acogían los tuyos...
Aquel momento estaba siendo un profundo orgasmo para todos y cada uno de mis sentidos.
- flash -
¿Dónde...?
Mi cabeza da vueltas.
Consigo incorporarme y me froto los ojos para ver a mi alrededor.
Ah... Solo... Solo era un sueño...
Suspiro y me tiro de nuevo en la cama, pretendiendo volver a soñar...
... Pero nunca volviste, ángel.
En el sofá.
- ¿Qué vamos a hacer? -suspiraste.
- Podemos ver una película, ¿te apetece?
- Uh, vale, pero la eliges tú.
- Bueno... ¡Pero no mires!
Coloqué el ordenador en el reposabrazos del sofá y me giré para comenzar a buscar.
- flash -
Te sentía. Me equivoqué mil y una veces en escribir la dirección de la página web: estabas detrás de mí, y yo todavía no me lo creía.
- Me encanta tu casa -murmuraste sonriendo, y mi oído tembló. Ay madre, ¿tan cerca estabas? Escuché mi nombre...
... Y comenzaste a rodearme con tus brazos tan, tan suavemente; como si fuese tela de la mejor seda, un jarrón de porcelana blanca, un mundo agrietado a punto de caer...
Al notar que, efectivamente me empujabas hacia ti, reposé la espalda sobre tu pecho. Con una de tus manos libres me cogiste la barbilla, girándome la cara...
- flash -
Creo que no he sentido más paz en toda mi vida. Notaba cómo mis mejillas se sonrojaban con infinita dulzura y mis labios acogían los tuyos...
Aquel momento estaba siendo un profundo orgasmo para todos y cada uno de mis sentidos.
- flash -
¿Dónde...?
Mi cabeza da vueltas.
Consigo incorporarme y me froto los ojos para ver a mi alrededor.
Ah... Solo... Solo era un sueño...
Suspiro y me tiro de nuevo en la cama, pretendiendo volver a soñar...
... Pero nunca volviste, ángel.
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