miércoles, 23 de agosto de 2017

#61

¿Qué quieres, respirar?
No te preocupes, te acostumbrarás en seguida a la continua falta de aliento. Al pinchazo en el pecho, al agua en los pulmones.
¿Qué quieres, levantarte?
Yo ya no tengo manos ni pies, las polillas doradas me los arrancaron. Sin embargo, desde aquí abajo, como pueda, te empujaré. 
¿Qué quieres, crecer?
Encontrarás familiar el hormigueo de la espalda que anuncia un nuevo día, y el tiempo se curará a sí mismo inevitablemente.
¿Qué quieres, volar? 
Porque a pesar de que yo nunca he tenido alas, siempre he sabido cómo se hace.

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