jueves, 24 de agosto de 2017

#62

Puede que se me hayan quedado tus tatuajes entre los labios.
Y antes pensaba, "si se pierden, bajaría al río de sangre a por ellos". Pero antes estabas aquí. Ahora no. Ahora la tinta me resbala por la garganta, y no puedo respirar. Y tampoco puedo dormir, porque vuelves.

Supongo que al fin y al cabo, como siempre, era yo la que tenía que morir. La que debía perderse, y tú el de nunca volver.
Y en tu nuevo viaje dejaste atrás las conversaciones nocturnas, la cerveza, los besos y el balcón.
Y enredada entre todo eso, a mí.

Bueno. Al final tuve que escupir la tinta encima de nuestro libro, por lo que no puedes pedirme que pase de página: todas están manchadas de ti.
No pasa nada. Cuando esté preparada, cerraré el libro y empezaré uno nuevo.
Sin tatuajes, cerveza ni balcones.
Sin ti.

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