miércoles, 24 de agosto de 2016

#59

Me pones enferma.
Tú y tus tonterías,
tú y tus mentiras
me ponéis enferma.

El verte y recordarte se parece a volver a caer en el vacío que en mí ya no existe.
Y no quiero hacerlo.
Te asemejas demasiado al precipicio del que me salvaste...
... Y no quiero volver a caer por ahí.

Si pudiera dar marcha atrás y disolver cada beso en ácido lo haría,
porque no te merecías ni los mil que te regalé, ni uno,
ni mis plumas,
ni siquiera las ruinas de mi pequeño corazón,
las runas que marcaban mi piel,
los erizos de mis uñas,
ni la vacía cuenca de mis ojos.

Ahora que estás lejos ahí quédate, en tu preciosa bola arcoiris que por dentro es un simple mundo gris.

Oh, perdóname.
No debí decir esto, ¿verdad?

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