martes, 26 de agosto de 2014

#29

Había descubierto la gran mentira. Mil recuerdos, mil pensamientos están ahora rondando su cabeza, dejándola tan exhausta que se queda dormida encima del papel. Ni siquiera sabe quién es, ni siquiera sabe si tiene futuro, si tiene pasado, o si lo que está viviendo es el presente. Podría preguntárselo a él, pero él sólo hace magia, y le respondería “¿y tú, eres real?” a lo que ella contestaría “No lo sé. ¿Tú lo sabes?” Y ahí se acabaría la conversación, puesto que ni él ni ella existen.

Todo esto, con dos copas de más y jugando a la ruleta rusa. Se hizo un par de coletas que acentuaban los rizos suaves de su cabello y salió con las navajas en el muslo, el alma bajo el brazo y sus cenizas en el bolsillo, de las cuales nacería un fénix que, bajo la luz de la luna, la salvaría de tanta desesperación. Estaba nerviosa, y optó por un café cargado de ilusiones de polvo azul.

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