lunes, 25 de agosto de 2014

#26

“Espero que no te aburra” fue lo último que recibió antes de perder la conexión.
- No -murmuró- de hecho, me parece interesante.
Se levantó de la cama y fue a mirar hacia la ventana. No sería ella la que comenzaría la guerra, pero ayudaría bastante. Apretó el puño con fuerza. Nunca supo porque había nacido con ese afán de perfección, si lo que ella quería era sembrar el caos, y ver cómo se extendía cual epidemia por la gente que veía todos los días por la calle. 
Le aterraba pensar eso, y a la misma vez, le divertía. Se descubrió varias veces a sí misma deseando su propia muerte y en general la de todo ser “humano” en la faz de la Tierra.
Incluida ella. 
Era similar a lo que pude sentir una persona cuando le das su fecha de muerte. Cuando le anuncias que sus días están contados. En realidad, los días de todos están contados. En realidad a cada segundo se va agotando el tiempo que nos mantiene vivos, pero la gente no piensa en ello. Sí, ven la muerte como algo normal, saben que está ahí y que ocurrirá, pero no es igual saber cuándo te vas a morir que vivir con la incertidumbre. Una vez más se puede demostrar que los ignorantes son los que más felizmente viven, por lo tanto los más manejables, maleables y sostenibles. Las ovejas perfectas. Las tontas del rebaño que no se enteran de absolutamente nada y que, según sus pastores, ni falta que hace.

Causar revoluciones, revueltas y revuelos innecesarios. Es suficiente así. Los humanos han nacido para manipular, mentir y ser, con todo y con ello, unos ignorantes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario