- ¿Y qué piensas? ¿Que yo no sufro? Si bien es cierto que no te veo, sino que te siento; no te toco sino que te exploro y no te saboreo sino que me invento un mundo de sabores donde todos son tú, es cierto también entonces que no puedo admirar la más profunda y bella escultura que es tu rostro, no puedo notar tu calor ni arroparte por las noches porque no sé tu frío, ni tampoco desgastar tu sabor a besos asesinos que rocen tus caderas con tanta delicadeza que te hagan temblar. Yo no soy bonita, ¿cómo pudiste elegirme? Estoy tan restringida que el hecho de no poder ser una persona normal y poder abrazarte, susurrarte, besarte... Todo ello me deja en una cárcel de la que por mucho que quiera, no podré salir.

- Yo creo, sí creo, yo creo en las hadas.
ResponderEliminarDisculpa, no he podido evitar poner eso al leer la descripción de tu perfil en G+. Tu texto es sentido, claro y conciso, y a veces es tan dificil utilizar las palabras adecuadas... No me enrollo más, me quedo por tu blog, un placer y poco más; nos vamos leyendo >.< ¡Un beso!
Si crees en las hadas, estás leyendo entonces a la persona adecuada.
ResponderEliminar¡Bienvenida a mi Bosque, Moria! Muchas gracias por quedarte, de verdad espero que te gusten los paseos que escribo entre sus árboles.
¡Un abrazo enorme!
Nos vemos entre la hojarasca.