No es lo mismo ver la vida a través de una ventana cerrada que a través de una ventana abierta. Yo veo mi vida muy sucia, borrosa, así que me esmero en limpiar el cristal todos los días para ver con claridad lo que hay fuera. Porque, sí, mi ventana está cerrada. Con llave. La tuya está abierta. Tú no tienes que preocuparte de limpiarla, qué facilidad; vives bien, nena. Aprovecha y escucha a los pájaros cantar, los niños jugar y a las parejas amarse, con toda claridad. Yo me conformaré con el silencio...
(Escrito en el año 2008)
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