lunes, 9 de marzo de 2026

#78

He descubierto
que me gusta hablar del tiempo.
Lo que antes era una conversación banal
ahora es un pequeño y brillante momento.

El tiempo; se habla de él
porque no da pie a discusión,
directamente levantas la cabeza
y ves la verdad escrita en el cielo.

Sonríes, te asombras, te quejas, 
objetivamente avalada por la física del universo.
No hay puyas, política o aspavientos
cuando se habla del tiempo.

Además te hace cómplice,
momentáneamente, de un extraño.
Es algo que todos compartimos
y nadie ni nada puede cambiarlo.

Seas rico, pobre o desgraciado;
alto, bajo, inteligente o no,
el tiempo va a ser siempre
el recordatorio de lo que no podemos cambiar.




No hay comentarios:

Publicar un comentario