que me gusta hablar del tiempo.
Lo que antes era una conversación banal
ahora es un pequeño y brillante momento.
El tiempo; se habla de él
porque no da pie a discusión,
directamente levantas la cabeza
y ves la verdad escrita en el cielo.
Sonríes, te asombras, te quejas,
objetivamente avalada por la física del universo.
No hay puyas, política o aspavientos
cuando se habla del tiempo.
Además te hace cómplice,
momentáneamente, de un extraño.
Es algo que todos compartimos
y nadie ni nada puede cambiarlo.
Seas rico, pobre o desgraciado;
alto, bajo, inteligente o no,
el tiempo va a ser siempre
el recordatorio de lo que no podemos cambiar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario