domingo, 8 de noviembre de 2015

#50

Sabes, escribo esto en medio de una de esas crisis en las que no te echo de menos, pero te necesito aquí. No te necesito a ti, pero te necesito. Hay tantas, tantas cosas perdidas… Todo lo que ya no va a volver.

Y no, no te estoy llorando a ti, 
le estoy llorando a quien sea que me ha quitado de tu camino.
Estoy llorándole al destino
porque tú ahora ya no estás aquí.

Te echo tanto en falta, y a la vez me importas tan poco…

No lo sé. Todo esto es muy confuso, porque no te quiero, no te quiero. Pero me haces tanta, tanta falta… Tus labios y tus manos. Tus abrazos.
¡Tú no!

No lo sé. Porque no te quiero. De verdad, no te quiero. Hace mucho que dejé eso atrás, pero si no te quiero, ¿por qué estoy tan triste? ¿Por qué araño las paredes pensando que te necesito? ¿Por qué me vienen los recuerdos a la mente una y otra vez? 

No lo sé. ¿Por qué este vacío, por qué…? Tantos pedacitos rotos, mil y un trozos de cristal. ¿Por qué me lo arrancaste y lo tiraste al suelo de esa forma? Quizá esté arañando las paredes porque no los encuentro. Trocitos de mi corazón. Quizá por eso no te quiero y estoy así, porque no te quiero a ti, ¡los quiero a ellos! Pero no están por ningún lado.
No los encuentro.
¿Por qué tuviste que tirarlos así…?

Se han escondido de mí. 
De ti.


(Escrito sin corregir. Nunca se corregirá.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario