Encuentra tu camino y síguelo. Ningún paraje de este mundo está nunca desierto: siempre hay alguien lamentándose, sonriendo, llorando, saltando de alegría o simplemente detenido mirando las estrellas; pero siempre, en cada valle, en cada montaña o cada pantano siempre hay alguien esperándote. Quizá un simple “hola”, una conversación monótona… O no. Quizá se atreva a decirte que está buscando a alguien él también, y que ha llegado a parar a este camino después de haber elegido muchos otros, como en un laberinto.
Si ya has encontrado alguien antes en ese callejón, que es la vida, seguro que encuentras a alguien más. Porque las decisiones que tú estás tomando, todo lo que estás viviendo, ya se ha vivido antes. Tú solo lo estás repitiendo. Y quien quiera que ya lo haya vivido, que se haya quedado atascado en alguna esquina, en algún valle, montaña, pantano, está esperando que la persona que haya cogido exactamente su mismo camino, vaya allí y le tienda una mano.
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