martes, 7 de octubre de 2014

#31

Es idílico...
Tú te acercas y me recoges en tus brazos. En esa mano que acaricia mi espalda guardas mi alma loca, que suelta abarca siempre cada rincón de la Tierra como un gas expandido en el aire, y tú no la dejas escapar... 
Porque ahí está, respirando suavemente como la luna respira el manto de estrellas del cielo nocturno. Y cambia de color a cada latido de tu pecho, colores vivos que se expandirán de nuevo por el universo a la velocidad de la luz cuando me sueltes.
Y mientras, mi mente reposada descansa en tu hombro. Todo pensamiento es nulo, no permitido, no existe. No hay cabida en este mundo compartido para un pensamiento, puesto que todo es tuyo en este momento.
Sujetas mi infinito con un simple abrazo. 
No falta nada, todo está aquí, guardado entre tu pecho y el mío.

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