jueves, 18 de junio de 2015

#38

Respira mi alma... ¿De qué color es?
¿Es suave, como la niebla
que pobla los blanquecinos
pueblos?
O,
¿es dulce, como las caricias
de los enamorados tras un rato
de amor?
O,
¿es tranquila, como el cielo
en el amanecer
de un nuevo día?
O,
¿es fría, como la
solitaria Luna
que pobla el cielo
de caricias nevadas?


lunes, 25 de mayo de 2015

#37

¿Sabéis cómo me siento yo?
Como el ángel entre los demonios,
como el sano en un mundo de ciegos,
el ímpetu del sol,
la tímida dulzura de la luna.

¿Sabéis cómo os sentís vosotros?
Creéis ser el demonio entre los ángeles,
el que ciega con la mirada en un mundo de color,
el calor abrasador del sol,
el desdén de la luna...


lunes, 18 de mayo de 2015

#36

Ven, ¿no eres escritor? ¿no lo soy yo?
Vamos a escribir un nuevo mundo solo para los dos,
donde nadie más pueda entrar,
donde todo lo que queramos se haga realidad.
Agarra tu lápiz, enciende tu ordenador,
porque a partir de ahora
en esta historia solo estamos tú y yo.


viernes, 1 de mayo de 2015

#35

Creo que ya sé lo que es el amor. Después de mucho tiempo buscándolo, encontrando copias baratas, ya lo tengo. Creo que ahora puedo decir que estoy enamorada... Es más que nada una sensación, pero... Lo noto sobre todo porque ahora mismo son las dos y media de la mañana, no estoy haciendo nada, estoy muy cansada, pero no puedo dormir, porque estoy pensando en esa persona. Es... 

Estar enamorada es... Tan solo pensar en esa persona y ponerte triste porque no está aquí. Ponerte triste y sonreír al mismo tiempo, recordándola. Sentir que el mundo se viene arriba cuando la ves, cuando la escuchas, y cuando te abraza. Pensar que no hay nadie más aparte de los dos. Es la tristeza que deja cuando se va, porque justo en el momento en el que desaparece todavía queda algo de magia en el aire, que se va disipando poco a poco con el tiempo, y cuando se acaba, cuando la tristeza viene a tu pecho y te dice "se ha ido", tú sonríes al recordarlo, y le respondes "sí, pero volverá." 

Estar enamorada es... No tener sueño, y tener todos los sueños a la vez. Ver todo posible, si es junto a esa persona. Querer vivir mil vidas para seguir viéndola, querer morir con ella de la mano para seguir tocándola. Ese continuo empuje que te dice "abrázalo, abrázalo". Estar enamorada es muy simple: es la dependencia hacia otra persona. Es la pesadumbre que te viene cuando sabes que está mal, la tranquilidad que te da cuando está bien, es la alegría cuando está delante y la tristeza cuando se ha ido. Es todo lo bonito del momento, todo lo que necesita un pétalo para disolverse en el aire en forma de mariposas. El amor en sí... Es...

miércoles, 8 de abril de 2015

Parálisis del sueño: el monstruo de tu armario

No, hoy no os traigo una historia sobre magia, ni una princesa, ni siquiera un cuento. Hoy quiero contaros lo que me ha pasado esta noche.

Mucha gente no sabe qué es una parálisis del sueño, así que os la voy a definir ahora mismo: la parálisis del sueño es una incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario que tiene lugar durante el periodo de transición entre el estado de sueño y el de vigilia, según Wikipedia.
Sin embargo, es algo más que eso.
Podría decir que la parálisis del sueño es como el monstruo que habitaba en el armario cuando eras pequeño, o el que te acecha en las sombras si te dejas un pie fuera de la cama. Esperando a que duermas... Para atacarte.

Eran las tres menos diez de la noche cuando me fui a dormir. No acostumbro a quedarme despierta tanto tiempo, pero me había echado una siesta, por lo que sueño realmente no tenía hasta esa hora. Tardé unos minutos en quedarme prácticamente dormida, pero algo falló dentro de mí... Y despertó al monstruo.

Lo primero que noté fue que mi cama se movía, y me "desperté". Sí, sí, ALGO o ALGUIEN estaba dando golpes en los pies de mi cama, haciéndola temblar.
Y aquí comenzó la fiesta. La parálisis del sueño se caracteriza principalmente por: la incapacidad de movimiento, como nos ha apuntado la Wikipedia; las alucinaciones que provoca (ruidos extraños, presencias de gente ajena, visiones perturbadoras...) y el miedo irracional causado tanto por éstas como por la situación en sí. Mi alucinación, en este caso, fue que la cama se movía. Al estar durmiendo de lado, por mucho que hubiera querido ver qué movía mi cama, no hubiera podido porque no podía mover la cabeza.
El monstruo había entrado en mi habitación, estaba zarandeando mi cama y yo no podía hacer nada. La sensación era totalmente real, y aquí fue cuando intenté calmarme y pensar lógicamente. 

"A ver, tranquilízate, porque ya sabes lo que hay que hacer. Esto no es real, no puede serlo, principalmente porque siempre echas el cerrojo de la puerta, así que es imposible que haya entrado nadie. Es solo un sueño." 

En ese momento, abrí los ojos y me di cuenta de que, efectivamente, estaba en la cama, tumbada en la misma posición en la que me había quedado dormida, y lo único que llegaba a ver era mi puño sobre la almohada. 

"Cierra los ojos, ya lo sabes." 

Los golpes se hacían más violentos y yo empezaba a impacientarme. Si llegas a tener este trastorno del sueño, no abras los ojos. ¿Por qué? Porque así evitas las alucinaciones visuales, que normalmente no son nada agradables. Por ejemplo, tengo un amigo que debido a su delicado patrón de sueño suele tener estos episodios, y al abrir los ojos ve una niña de unos ocho años mirando hacia él. Horripilante, ¿verdad? Intenta moverte primero, y si no puedes, ya sabes lo que toca:

"Muy bien, sin perder la calma, vamos a intentar movernos." 

Se suele hablar en primera persona del plural cuando estás ayudando a alguien a hacer algo delicado, ¿no? Porque suena más cálido el "nosotros" que el "tú". Cuando tienes miedo es la forma más suave de hablar contigo mismo.

"Poco a poco. Intenta mover la mano... Venga, tú puedes... Mano, muévete..."

Poco a poco las sacudidas iban menguando, casi no me daba cuenta. Solo quería salir de esa situación agobiante lo antes posible.

"Venga, la mano, o un pie. Sabes que si lo logras probablemente te despiertes. Ánimo, venga, mano..., pie..."

Al final, conseguí mover el puño prácticamente medio milímetro, y eso bastó para que todo se esfumara de golpe. Al parpadear ya me podía mover, poco a poco, y me senté en la cama. Miré el móvil. Las tres y diez. Fui al baño, y al mirarme en el espejo, sonreí: había vencido al monstruo.

Eso sí, me dio bastante miedo volver a dormir.

miércoles, 25 de marzo de 2015

¿Sabes que me pongo nerviosa cuando sé que voy a verte?

¿Sabes que me pongo nerviosa cuando sé que voy a verte?

Cuando suena el timbre que me avisa que ya estás abajo, dispuesto a recogerme como un príncipe recoge a su princesa en el castillo.
Me tiemblan las manos, mis ojos quieren hundirse en el mar de los tuyos; mi piel sentirte, rozarte, notarte cerca y absorber tu calor. Mi boca está deseando saborearte, morderte, quejarse y gruñirte con dulzura y mis piernas solo quieren llegar lo antes posible, porque mi corazón no para de meterles prisa.

Cuando por fin te veo, bien sabes tú, que ya no te suelto. Ya eres mío, y es cuando dejo de ser manos, ojos, piel, boca, piernas o corazón para convertirme en la otra mitad de tu abrazo. 
En tu otra mitad. 
En ti.

miércoles, 18 de febrero de 2015

El Libro de las Magias: Historia V

Lumia llevaba media hora sentada al lado del fuego, mirándolo fijamente. Se habían asentado en lo alto de una colina, tapados por unos árboles densos para esconderse de los ojos de sus enemigos. Hacía tanto frío que Gath tenía que estar pendiente de avivar las llamas de vez en cuando. Ninguno de los dos hablaba, preferían escuchar al fuego escupiendo chispas doradas, ahogando pensamientos.
- ¡Ya llegan! -se escuchó la voz de Danta, que montaba guardia abajo- ¡En unos minutos están aquí!
Los magos cruzaron la mirada.
- No quiero hacerlo -murmuró Lumia-. Yo no debería estar aquí.
- Eso pensamos todos, pero has nacido para esto, Maga.
- No. Yo he nacido para vivir tranquila y en paz, para construir y no para destruir. Esto no me concierne, solo quiero vivir en libertad sin tener problemas con nadie.
- ¡Que ya vienen! -saludó Danta, que sentada encima de un ciervo había subido la colina para reunirse con ellos.
- Esto viaja con tu condición de Maga -insistió el muchacho, resignado, y giró la vista hacia la recién llegada, que entretanto bajaba del animal y le hacía señales para que la siguiera cerca del fuego, acción que este agradeció profundamente, tumbándose en el suelo. Ella miró a su compañera y sonrió.
- Lumia, piensa que en realidad lo que estás haciendo es destruir para proteger. Que estás aquí para ayudar a aquellas personas que conoces y amas, no lo mires de la otra forma, porque sí, es cierto que esto es un crimen masivo. Sin embargo, si no nos defendemos, nos matarán igualmente.
Gath dibujó una media sonrisa irónica. Pareció contenerse.
- Pero ¿por qué hay que luchar? -gimió la joven- No lo entiendo. ¿No podemos vivir cada uno en su territorio, sin problemas, luchas, muerte?
- Por lo de siempre -hizo un gesto para quitarle importancia-, riqueza, poder, renombre. Son cosas que no se pueden cambiar... Pero que espero lo hagan con el tiempo.
Se recostó sobre el lomo del animal, a una distancia prudente del fuego. Lumia parecía algo más tranquila.
- En un futuro... Supongo que se puede mirar así, aunque sigo queriendo abandonar.
- No te preocupes, es normal. A nadie le gusta matar... -no terminó la frase porque Gath suspiró sonoramente, exhalando una cantidad increíble de vaho, que hizo que por un momento Lumia perdiera de vista su rostro.
- Mirad... No sabemos el futuro. Nadie lo sabe, es imposible predecirlo. Se pueden hacer suposiciones, sí, pero si esto sigue así, así será, y yo estaré aquí -señaló el suelo con el dedo, con energía- en el frente de batalla luchando por vosotras y por mí mismo. Es nuestro destino, aunque no lo hayamos elegido. Alguien tiene que proteger a los niños y los ancianos del pueblo, luchar por ellos como ellos lo hicieron y lo harán, no es tiempo de ser cobarde. Así que, compañeras, mucho ánimo. Siempre adelante, los ojos al cielo. -se levantó justo a tiempo para ver llegar al resto del escuadrón.